Preguntas frecuentes
Es normal sentir ciertos nervios antes de empezar, pero quiero que sepas que la primera sesión es, ante todo, un espacio de seguridad y toma de contacto. No es un interrogatorio, sino una conversación tranquila con tres objetivos principales:
Conocernos y conectar: La base de cualquier terapia exitosa es que te sientas en confianza conmigo. Este primer encuentro sirve para ver si “encajamos” y si te sientes con la comodidad necesaria para trabajar juntos. ¡La “vibra” y el vínculo son fundamentales!
Poner las cartas sobre la mesa: Me contarás qué te trae por aquí y qué es lo que te está doliendo o preocupando hoy. Yo te escucharé de forma activa para empezar a dibujar el mapa de tu situación y darte mi primer feedback profesional sobre por dónde podemos empezar a trabajar.
Irnos con claridad (y algo más): No quiero que te vayas con las manos vacías. Mi objetivo es que desde el primer día te lleves un foco claro o incluso alguna herramienta práctica para que empieces a gestionar lo que te pasa desde el minuto uno.
Definir la ruta (El encuadre): Te explicaré con detalle mi forma de trabajar, cómo enfocaremos tu caso particular y estableceremos la logística (horarios, frecuencia, etc.) para que tengas una estructura clara de lo que vendrá después.
En resumen: es el momento de compartir tu historia, despejar tus dudas y decidir, sin presión, si quieres que te acompañe en este proceso.
No pasa nada. Es completamente normal.
Muchas personas llegan a la primera sesión con esa sensación de no saber por dónde empezar. Y está bien. No necesitas tenerlo todo claro ni saber exactamente qué decir.
Parte de mi trabajo es ayudarte a encontrar las palabras, hacerte preguntas que te orienten y crear un espacio en el que te sientas cómodo/a para ir abriéndote a tu ritmo.
A veces, simplemente empezar por decir “no sé por dónde empezar” ya es un comienzo.
No se espera que llegues sabiendo cómo “hacer terapia”, ni que tengas todo claro. Solo que vengas con una actitud abierta, dispuesto a explorar lo que te pasa, incluso si a veces no sabes ponerlo en palabras.
Lo más importante es tu compromiso con el proceso. Habrá momentos incómodos, dudas o días en los que no te apetezca explorar ciertas facetas de tú experiencia. Y eso también forma parte del camino.
Se espera que vengas con honestidad, no hacia mí, sino hacia ti misma/o. Que te permitas sentir, cuestionarte, y que poco a poco vayas tomando un papel activo en tu propio cambio.
La terapia no es algo que “te pasa”. Es algo que tú construyes, con mi acompañamiento.
Es totalmente normal. Empezar terapia puede generar incomodidad, nervios o incluso dudas sobre si es el lugar adecuado. Estás abriéndote, hablando de cosas personales… y eso lleva tiempo.
Mi intención es que te sientas seguro/a y respetado/a desde el primer momento, pero también sé que la confianza no se fuerza: se construye poco a poco.
Puedes compartir cómo te vas sintiendo en cada momento, incluso si algo no te cuadra. Todo eso forma parte del proceso, y hablarlo también es importante.
No. Ese es uno de los grandes mitos sobre la terapia.
No necesitas estar al límite para pedir ayuda. De hecho, muchas personas vienen porque quieren conocerse mejor, gestionar mejor sus emociones, mejorar sus relaciones o tomar decisiones importantes en sus vidas.
Ir a terapia no es una señal de debilidad ni de “estar mal”. Es una forma de cuidarte, de escucharte y de crecer.
Igual que vas al médico cuando algo te duele, también puedes venir cuando algo emocionalmente no encaja, aunque no sepas muy bien qué es.
La terapia es tanto para sanar como para evolucionar.
El precio depende de el formato de terapia, si es online son 50€, y si es presencial son 60€.
- Horario: Todos los dias entre semana de 10:00 de la mañana hasta las 20:00 de la tarde.
- Ubicación: Pl. d’Urquinaona, 10, Ciutat Vella, 08010 Barcelona, 3º 1ª
Muy fácil. Puedes escribirme a través del formulario de contacto de esta web, por email ([email protected]) o por WhatsApp (+34 623 912 412). Te responderé lo antes posible para coordinar día y hora.
Si es tu primera vez, no te preocupes: te explicaré todo lo necesario y resolveré cualquier duda que tengas antes de empezar.
Sí, ofrezco sesiones en formato online. Esta modalidad es igual de efectiva que la presencial y nos permite trabajar juntos sin importar dónde te encuentres. Es una opción excelente si buscas flexibilidad, quieres ahorrar tiempo en desplazamientos o simplemente prefieres realizar el proceso desde la comodidad y seguridad de tu propio entorno.
Para que la sesión sea fluida y productiva, solo necesitas asegurar tres cosas básicas:
Conexión a internet: Que sea lo suficientemente estable para realizar una videollamada.
Dispositivo con cámara y audio: Puede ser tu ordenador, tablet o teléfono móvil.
Privacidad: Lo más importante es que estés en un lugar donde te sientas cómoda/o, sin interrupciones y con la seguridad de que nadie más puede escucharte. El uso de auriculares suele ayudar mucho a crear esa burbuja de intimidad.
Te enviaré un enlace seguro minutos antes de nuestra cita, no necesitas instalar programas complejos
No trabajo directamente con seguros médicos ni mutuas; las sesiones se gestionan de forma privada. Esto me permite dedicarte el tiempo y la atención personalizada que tu proceso merece, sin las limitaciones o intermediarios que a veces imponen las aseguradoras.
Cada sesión suele durar alrededor de una hora. A veces puede extenderse un poco más, dependiendo de lo que estemos trabajando ese día.
En cuanto a la frecuencia, lo más habitual al inicio es venir una vez por semana. Eso ayuda a crear un ritmo constante y un espacio seguro donde el proceso pueda desarrollarse con continuidad.
Con el tiempo, y según cómo te vayas sintiendo, podemos ir ajustando la frecuencia: cada dos semanas, una vez al mes… o lo que mejor se adapte a tu momento y necesidades.
Esta es mi propuesta de trabajo, pero siempre estoy abierto a adaptarla. A veces, por el contexto o por lo que esté ocurriendo en tu vida, puede tener más sentido una frecuencia diferente. Lo importante es que el proceso tenga sentido para ti.
No hay una duración fija, porque cada persona es distinta y viene con historias, ritmos y necesidades diferentes.
La duración depende de muchos factores: el tipo de problema que se quiera trabajar, cómo está afectando en el día a día, los objetivos que nos planteemos, e incluso aspectos como la personalidad o las circunstancias actuales.
Lo que sí te puedo decir es que, en la mayoría de casos, en unas 10 sesiones (a veces más, a veces menos), ya suele notarse un cambio relevante. A veces, con solo unas pocas sesiones, ya se puede empezar a sentir alivio, más claridad o una nueva forma de mirar las cosas. En otros casos, el cambio puede llevar más tiempo, especialmente si estamos trabajando heridas profundas o patrones muy arraigados.
Lo importante no es ir rápido, sino ir a tu ritmo.
El proceso terapéutico no siempre es lineal: hay avances, retrocesos y momentos de duda. Pero con compromiso y apertura, los resultados llegan para quedarse.
No hay una fórmula exacta, pero suele sentirse.
Muchas veces, lo notas porque los motivos que te trajeron ya no pesan tanto, te sientes más en calma, con más claridad o herramientas, y sobre todo, más capaz de sostenerte a ti mismo/a en los momentos difíciles.
En general, vamos hablando de ello juntos. La decisión no es abrupta ni se impone: es algo que se va construyendo y sintiendo en el proceso.
Y si más adelante necesitas volver, el espacio siempre estará abierto para ti. Terminar la terapia no es cerrar una puerta, sino haber recorrido un tramo importante de tu camino.
Cómo profesional, no trabajo en base a diagnósticos. Eso no significa que no sean útiles, por supuesto que lo son, y hay casos en dónde son necesarios. Simplemente, en mí caso, trabajo sin necesidad de diagnósticar.
Si buscas un diagnóstico, puedo ofrecerte una derivación.
Absolutamente. Todo lo que compartas conmigo está protegido por el secreto profesional y la Ley de Protección de Datos. Tu privacidad es el pilar fundamental sobre el que construimos nuestra confianza. Solo existen excepciones legales muy específicas (como riesgo grave para tu vida o la de terceros), las cuales te explicaré de forma transparente en nuestra primera sesión para que no haya dudas.
Entiendo perfectamente que la vida no es lineal y que a veces surgen situaciones inesperadas. Para que nuestra relación sea fluida y respetuosa, he establecido los siguientes criterios:
Aviso con antelación: Si necesitas cambiar o cancelar tu cita, te pido que lo hagas con un mínimo de 24 horas de antelación. Esto me permite reorganizar mi agenda y ofrecerle ese espacio a otra persona que pueda estar necesitándolo.
Cancelaciones de última hora: Si la cancelación se realiza con menos de 24 horas de antelación o no te presentas a la sesión, se deberá abonar el importe completo. Ten en cuenta que cada encuentro conlleva un trabajo previo de preparación y un tiempo que reservo exclusivamente para ti.
Excepciones por causa de fuerza mayor: Por supuesto, la humanidad está por encima de cualquier norma. En caso de una urgencia médica repentina o un imprevisto grave e inevitable, no se aplicará ningún cargo. Entiendo que hay situaciones que escapan a nuestro control y, en esos momentos, lo más importante es tu bienestar y el de los tuyos.
Mi objetivo es encontrar un equilibrio entre el compromiso con el proceso terapéutico y la comprensión ante las dificultades reales que puedan surgirnos.
Si coincidimos fuera de la consulta, quiero que sepas que podemos saludarnos con total naturalidad. No es necesario que hagamos ver que no nos conocemos ni que evites el encuentro.
Sin embargo, para proteger nuestro trabajo juntos, hay un par de cosas que debemos tener en cuenta:
Tu privacidad es lo primero: Si en ese momento no te sientes con ganas de saludarme o prefieres pasar de largo para mantener tu privacidad ante las personas que te acompañan, está perfectamente bien. No me sentiré ofendida; entenderé que estás protegiendo tu espacio.
Un saludo breve y amable: Podemos intercambiar unas palabras, pero no profundizaremos en temas de terapia en público. Lo que hablamos en el despacho, se queda en el despacho, para garantizar que ese siga siendo tu lugar seguro.
En resumen: si me ves, ¡salúdame si te apetece! Me alegrará verte, siempre respetando ese marco de seguridad que garantiza el éxito de tu proceso.
Actualmente, mi práctica clínica está especializada exclusivamente en el trabajo con adultos. Si necesitas ayuda para un menor o un adolescente, puedo intentar orientarte y recomendarte a colegas de confianza especializados en psicología infantil y juvenil.
