Xavi De Anguera
Soy Xavi, Psicólogo en Barcelona. Juntos hacia tu bienestar emocional
La crisis silenciosa de nuestra época
En los últimos años, los problemas de salud mental han crecido de forma alarmante en todo el mundo. Y no parece que eso vaya a parar.
Exigencia, incertidumbre, hiperconexión. Por fuera, todo parece normal. Pero por dentro, algo se rompe. Cada vez más personas sienten que algo no va bien: ansiedad, depresión, adicciones, cansancio extremo… Señales de un malestar profundo que se expande en silencio.
Intentamos seguir adelante como podemos. Llenamos agendas, nos distraemos, buscamos soluciones rápidas. Y a veces, funciona un rato. Nos da un respiro. Pero luego vuelve: la incomodidad, la presión, la sensación de vacío. Como si algo esencial faltara y no supiéramos qué es ni cómo encontrarlo.
Una de las formas más evidentes en que este malestar se manifiesta es la ansiedad.
Sus cifras no han dejado de crecer en los últimos años, y son una muestra clara de cómo la salud mental se está convirtiendo en uno de los grandes retos de nuestro tiempo.
Cantidad mundial de personas con ansiedad, de 1990 a 2019

Fuente: IHME, Global Burden of Disease (2019)
¿Cómo no íbamos a sentirnos así?
Todo parece ir bien. Tienes cosas que hacer, gente con quien hablar, metas por cumplir. Desde fuera, tu vida funciona. Pero por dentro… algo no encaja. No es fácil de explicar.
Es una especie de cansancio que no se va. Una ansiedad que aparece sin motivo. Un fondo de tristeza que no entiendes.
O esa sensación de estar desconectado de ti, de los demás, del mundo.

Vivimos rodeados de ruido, estímulos constantes y redes sociales que nos invitan a compararnos con versiones editadas de la vida de los demás. Nos hace sentir que siempre falta algo.
Tenemos mil formas de evadirnos, pero pocas de comprendernos. Y mientras más tratamos de seguir el ritmo, más nos alejamos de lo que necesitamos.
No estás solo/a. Lo que sientes no es raro ni está “en tu cabeza”.
Es la respuesta natural de una mente que intenta adaptarse a un entorno que muchas veces duele. Y aunque ahora parezca confuso, eso que sientes puede convertirse en el inicio de un cambio.
¿Y cómo logramos ese cambio?
Observa atentamente la siguiente imagen...
¿Y si te digo que hay algo muy específico que tu mente filtró… sin que te dieras cuenta?

A lo largo de tu vida, tu mente ha creado conexiones que dan forma a cómo piensas, sientes y actúas. Algunas te ayudan, otras, sin que te des cuenta, te alejan de lo que realmente necesitas.
Una parte importante de mi trabajo es ayudarte a descubrir esos patrones invisibles que sostienen el malestar por dentro.
Porque reducir el sufrimiento es posible. Pero para que el cambio sea profundo y duradero, a veces necesitamos mirar más allá de los síntomas y atender lo que hay debajo, a la raíz.

A lo largo de tu vida, tu mente ha creado conexiones que dan forma a cómo piensas, sientes y actúas. Algunas te ayudan, otras, sin que te des cuenta, te alejan de lo que realmente necesitas.
Una parte importante de mi trabajo es ayudarte a descubrir esos patrones invisibles que sostienen el malestar por dentro.
Porque reducir el sufrimiento es posible. Pero para que el cambio sea profundo y duradero, a veces necesitamos mirar más allá de los síntomas y atender lo que hay debajo, a la raíz.
¿Y cómo haremos eso?
A veces entiendes todo… pero sigues sintiéndote igual.
Hoy sabemos, desde la neurociencia, que el cuerpo guarda muchas de las respuestas que el pensamiento no puede resolver por sí solo. Por eso, cuando intentas entender el malestar solo desde la razón, puedes acabar dando vueltas a lo mismo, sin encontrar una salida.
En nuestro trabajo no solo exploramos tus pensamientos. También prestamos atención a lo que ocurre en tu cuerpo, tus emociones y esas partes más profundas que a veces no tienen palabras, pero sí una forma muy clara de manifestarse.
Porque cambiar es posible. Pero para que el cambio sea real y duradero, necesitamos incluir todas tus partes: mente, cuerpo y emoción.
Voy a:
Trabajar contigo para crear una dinámica personalizada que encaje contigo
Cuidar el ritmo en el que te sientas seguro para abrirte
Acompañarte en la toma de consciencia de lo que te sucede y a transitar los cambios
Ser honesto y claro contigo en cada paso del camino
No voy a:
Diagnosticarte o hacer un enfoque basado etiquetas o enfermedades
Presionarte para que me cuentes cosas que no estés preparado para contarme
Juzgarte por cómo te sientes, por lo que piensas, lo que haces o has vivido
Decirte cómo tienes que vivir tu vida
Voy a:
No voy a:

Trabajar contigo para crear una dinámica personalizada que encaje contigo

Diagnosticarte o hacer un enfoque basado etiquetas o enfermedades

Cuidar el ritmo en el que te sientas seguro para abrirte

Presionarte para que me cuentes cosasque no estés preparado para contarme

Acompañarte en la toma de consciencia de lo que te sucede y a transitar los cambios

Juzgarte por cómo te sientes, por lo que piensas, lo que haces o has vivido

Ser honesto y claro contigo en cada paso del camino

Decirte cómo tienes que vivir tu vida
¿Que puedes esperar del proceso?

Comprende y gestiona mejor tus emociones
Todos nos enfrentamos a situaciones de incertidumbre, estrés o tristeza que pueden volverse difíciles de manejar. La terapia ofrece un espacio de comprensión donde explorar el origen de estas emociones y aprender a manejarlas de una manera sana y consciente.
Adquiere herramientas para afrontar los desafíos diarios
Las técnicas y estrategias que se trabajan en las diferentes terapias están pensadas para aplicarse en la vida real, capacitándote para responder con mayor serenidad y eficacia ante las dificultades cotidianas.


Descubre patrones de comportamiento que afectan a tu bienestar.
A menudo, sin ser conscientes de ello, repetimos patrones en nuestras relaciones o en nuestras decisiones. En consulta, trabajamos para identificar y cambiar aquellos comportamientos que nos limitan.
Mejora la relación contigo y con las demás personas
La terapia ayuda a desarrollar una autoestima sólida, aceptarse plenamente y construir relaciones más sanas y auténticas, reduciendo los vínculos emocionales nocivos, como pueden ser la dependencia emocional o las relaciones tóxicas.


Fomenta el autocuidado y el crecimiento personal
Dedicar tiempo a la salud emocional y mental es una inversión en bienestar. La consulta psicológica no solo trata de resolver problemas, sino también de fomentar el autoconocimiento, el equilibrio emocional y una vida más satisfactoria.

¿Quién soy?
Me llamo Xavi y mi camino hasta aquí ha sido desafiante, pero profundamente gratificante. Cuando aún estaba en la escuela, viví experiencias que me marcaron a fuego, despertando en mí un interés profundo por la mente humana porque yo también he estado ahí, dónde estás tú.
Yo también me sentí perdido en su momento, y acudí a la terapia para encontrar paz y calma. Me brindó ese espacio de exploración e introspección y me permitió sanar. Desde ahí, pude abrazarme y mejorar la relación conmigo y con los demás.
Desde hace muchos años me apasionan dos cosas que, a simple vista, parecen opuestas, pero que en realidad se complementan profundamente: la ciencia y el arte.
La ciencia me fascina. Especialmente la neurociencia, una disciplina que me toca muy de cerca. Me interesa comprender cómo funciona el cerebro, cómo sentimos, cómo cambiamos. Por eso, todo lo que aplico en terapia pasa por ese filtro: tiene que tener sentido desde lo que sabemos sobre el funcionamiento de la mente.


Al mismo tiempo, el arte ha sido siempre otro gran motor en mi vida. Me encanta bailar, actuar, hacer música, pintar… cualquier forma de expresión que permita ser sin tener que reprimirse. El arte, para mí, es un espacio donde puedes vivir sin juicio. Y por eso puede ser tan sanador.
En consulta, he encontrado un lugar donde estos dos mundos se abrazan: donde la ciencia guía, y el arte da vida. Donde entender lo que pasa es tan importante como permitirse sentirlo. Esa combinación me permite acompañar procesos desde la razón y la emoción, desde la estructura y la intuición.
¿Qué Opinan mis Pacientes?
Publicado en GuillermoTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. No estaba bien y ya. Vivía con ansiedad y estrés casi todo el tiempo y no sabía muy bien por qué. Llegué a Xavi bastante perdido y con pocas ganas, la verdad. Al principio me costaba hablar, me liaba, me quedaba en silencio aun así me sentía cómodo no fue un proceso fácil ni rápido, hubo sesiones duras y otras en las que salía más tranquilo. Poco a poco empecé a entenderme mejor y a no ir tan en contra de mí mismo. A día de hoy sigo teniendo momentos de ansiedad y estrés, pero ya no me siento desbordado como antes. Me alegro mucho de haber empezadoPublicado en Mireia Faura PruneraTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Llegué a Xavi agotada y al límite por el estrés. Me enseñó a parar y a entenderme, no solo a dar consejos. Hoy estoy más presente y tengo herramientas para cuidarme. ¡Una experiencia transformadora!Publicado en BenTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Solo puedo decir cosas buenas sobre Xavi. Es un gran profesional y mejor persona. Está lidiando con un paciente muy complejo y con muchos conflictos como soy yo, pero lo está llevando de la mejor manera posible y sobre todo con una capacidad de escucha y una empatía fuera de lo normal, lo que me parece esencial y básico en una terapia psicológica. Ya llevo varias sesiones con él y aún no sé muy bien dónde vamos a llegar juntos, pero estoy convencido o quiero creer que gracias a su paciencia y devoción conseguiremos mejoras y resultados concretos y tangibles a medio/largo plazo. Solo puedo tener palabras de agradecimientos por todo lo que hace por mí cada semana y su valiosa ayuda es el pilar de mi vida ahora mismo.Publicado en MONSE VLTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Perder a mi madre fue un golpe duro. Durante semanas pensaba que no iba a poder con ello. Cuando empecé con Xavi tenía miedo de no saber qué decir, pero él me dio espacio, sin prisas, sin exigencias. Al principio me costaba incluso hablar sin romperme, pero poco a poco fui sintiendo que no tenía que forzarme a “estar bien”. He aprendido a convivir con el dolor sin sentir tanta culpa, y aunque todavía duele un poco, ahora lo hago desde un lugar más sereno. Le estoy muy agradecida, de corazón.La evaluación general en Google es 5.0 de 5, en base a 46 reseñas
¿Y cúal es el coste?
¿Cómo reservar cita?
Haz clic en el icono de WhatsApp que ves justo encima o en el de la esquina inferior derecha
Escríbeme un correo a [email protected] o envíamelo desde el formulario de abajo.
- Si no contesto inmediatamente no te preocupes, me pondré en contacto lo antes posible.
¿Dónde Estoy?
DIRECCIÓN:
Pl. d’Urquinaona 10 , 3º 1ª
08010 Barcelona
Preguntas Frecuentes
Es normal sentir ciertos nervios antes de empezar, pero quiero que sepas que la primera sesión es, ante todo, un espacio de seguridad y toma de contacto. No es un interrogatorio, sino una conversación tranquila con tres objetivos principales:
Conocernos y conectar: La base de cualquier terapia exitosa es que te sientas en confianza conmigo. Este primer encuentro sirve para ver si “encajamos” y si te sientes con la comodidad necesaria para trabajar juntos. ¡La “vibra” y el vínculo son fundamentales!
Poner las cartas sobre la mesa: Me contarás qué te trae por aquí y qué es lo que te está doliendo o preocupando hoy. Yo te escucharé de forma activa para empezar a dibujar el mapa de tu situación y darte mi primer feedback profesional sobre por dónde podemos empezar a trabajar.
Irnos con claridad (y algo más): No quiero que te vayas con las manos vacías. Mi objetivo es que desde el primer día te lleves un foco claro o incluso alguna herramienta práctica para que empieces a gestionar lo que te pasa desde el minuto uno.
Definir la ruta (El encuadre): Te explicaré con detalle mi forma de trabajar, cómo enfocaremos tu caso particular y estableceremos la logística (horarios, frecuencia, etc.) para que tengas una estructura clara de lo que vendrá después.
En resumen: es el momento de compartir tu historia, despejar tus dudas y decidir, sin presión, si quieres que te acompañe en este proceso.
No pasa nada. Es completamente normal.
Muchas personas llegan a la primera sesión con esa sensación de no saber por dónde empezar. Y está bien. No necesitas tenerlo todo claro ni saber exactamente qué decir.
Parte de mi trabajo es ayudarte a encontrar las palabras, hacerte preguntas que te orienten y crear un espacio en el que te sientas cómodo/a para ir abriéndote a tu ritmo.
A veces, simplemente empezar por decir “no sé por dónde empezar” ya es un comienzo.
No se espera que llegues sabiendo cómo “hacer terapia”, ni que tengas todo claro. Solo que vengas con una actitud abierta, dispuesto a explorar lo que te pasa, incluso si a veces no sabes ponerlo en palabras.
Lo más importante es tu compromiso con el proceso. Habrá momentos incómodos, dudas o días en los que no te apetezca explorar ciertas facetas de tú experiencia. Y eso también forma parte del camino.
Se espera que vengas con honestidad, no hacia mí, sino hacia ti mismo. Que te permitas sentir, cuestionarte, y que poco a poco vayas tomando un papel activo en tu propio cambio.
La terapia no es algo que “te pasa”. Es algo que tú construyes, con mi acompañamiento.
Es totalmente normal. Empezar terapia puede generar incomodidad, nervios o incluso dudas sobre si es el lugar adecuado. Estás abriéndote, hablando de cosas personales… y eso lleva tiempo.
Mi intención es que te sientas seguro y respetado desde el primer momento, pero también sé que la confianza no se fuerza: se construye poco a poco.
Puedes compartir cómo te vas sintiendo en cada momento, incluso si algo no te cuadra. Todo eso forma parte del proceso, y hablarlo también es importante.
No. Ese es uno de los grandes mitos sobre la terapia.
No necesitas estar al límite para pedir ayuda. De hecho, muchas personas vienen porque quieren conocerse mejor, gestionar mejor sus emociones, mejorar sus relaciones o tomar decisiones importantes en sus vidas.
Ir a terapia no es una señal de debilidad ni de “estar mal”. Es una forma de cuidarte, de escucharte y de crecer.
Igual que vas al médico cuando algo te duele, también puedes venir cuando algo emocionalmente no encaja, aunque no sepas muy bien qué es.
La terapia es tanto para sanar como para evolucionar.
El precio depende de el formato de terapia, si es online son 50€, y si es presencial son 60€.
- Horario: Todos los dias entre semana de 10:00 de la mañana hasta las 20:00 de la tarde.
- Ubicación: Pl. d’Urquinaona, 10, Ciutat Vella, 08010 Barcelona, 3º 1ª
Muy fácil. Puedes escribirme a través del formulario de contacto de esta web, por email ([email protected]) o por WhatsApp (+34 623 912 412). Te responderé lo antes posible para coordinar día y hora.
Si es tu primera vez, no te preocupes: te explicaré todo lo necesario y resolveré cualquier duda que tengas antes de empezar.
Sí, ofrezco sesiones en formato online. Esta modalidad es igual de efectiva que la presencial y nos permite trabajar juntos sin importar dónde te encuentres. Es una opción excelente si buscas flexibilidad, quieres ahorrar tiempo en desplazamientos o simplemente prefieres realizar el proceso desde la comodidad y seguridad de tu propio entorno.
Para que la sesión sea fluida y productiva, solo necesitas asegurar tres cosas básicas:
Conexión a internet: Que sea lo suficientemente estable para realizar una videollamada.
Dispositivo con cámara y audio: Puede ser tu ordenador, tablet o teléfono móvil.
Privacidad: Lo más importante es que estés en un lugar donde te sientas cómoda/o, sin interrupciones y con la seguridad de que nadie más puede escucharte. El uso de auriculares suele ayudar mucho a crear esa burbuja de intimidad.
Te enviaré un enlace seguro minutos antes de nuestra cita, no necesitas instalar programas complejos
No trabajo directamente con seguros médicos ni mutuas; las sesiones se gestionan de forma privada. Esto me permite dedicarte el tiempo y la atención personalizada que tu proceso merece, sin las limitaciones o intermediarios que a veces imponen las aseguradoras.
Cada sesión suele durar alrededor de una hora. A veces puede extenderse un poco más, dependiendo de lo que estemos trabajando ese día.
En cuanto a la frecuencia, lo más habitual al inicio es venir una vez por semana. Eso ayuda a crear un ritmo constante y un espacio seguro donde el proceso pueda desarrollarse con continuidad.
Con el tiempo, y según cómo te vayas sintiendo, podemos ir ajustando la frecuencia: cada dos semanas, una vez al mes… o lo que mejor se adapte a tu momento y necesidades.
Esta es mi propuesta de trabajo, pero siempre estoy abierto a adaptarla. A veces, por el contexto o por lo que esté ocurriendo en tu vida, puede tener más sentido una frecuencia diferente. Lo importante es que el proceso tenga sentido para ti.
No hay una duración fija, porque cada persona es distinta y viene con historias, ritmos y necesidades diferentes.
La duración depende de muchos factores: el tipo de problema que se quiera trabajar, cómo está afectando en el día a día, los objetivos que nos planteemos, e incluso aspectos como la personalidad o las circunstancias actuales.
Lo que sí te puedo decir es que, en la mayoría de casos, en unas 10 sesiones (a veces más, a veces menos), ya suele notarse un cambio relevante. A veces, con solo unas pocas sesiones, ya se puede empezar a sentir alivio, más claridad o una nueva forma de mirar las cosas. En otros casos, el cambio puede llevar más tiempo, especialmente si estamos trabajando heridas profundas o patrones muy arraigados.
Lo importante no es ir rápido, sino ir a tu ritmo.
El proceso terapéutico no siempre es lineal: hay avances, retrocesos y momentos de duda. Pero con compromiso y apertura, los resultados llegan para quedarse.
No hay una fórmula exacta, pero suele sentirse.
Muchas veces, lo notas porque los motivos que te trajeron ya no pesan tanto, te sientes más en calma, con más claridad o herramientas, y sobre todo, más capaz de sostenerte a ti mismo/a en los momentos difíciles.
En general, vamos hablando de ello juntos. La decisión no es abrupta ni se impone: es algo que se va construyendo y sintiendo en el proceso.
Y si más adelante necesitas volver, el espacio siempre estará abierto para ti. Terminar la terapia no es cerrar una puerta, sino haber recorrido un tramo importante de tu camino.
Cómo profesional, no trabajo en base a diagnósticos. Eso no significa que no sean útiles, por supuesto que lo son, y hay casos en dónde son necesarios. Simplemente, en mí caso, trabajo sin necesidad de diagnósticar.
Si buscas un diagnóstico, puedo ofrecerte una derivación.
Absolutamente. Todo lo que compartas conmigo está protegido por el secreto profesional y la Ley de Protección de Datos. Tu privacidad es el pilar fundamental sobre el que construimos nuestra confianza. Solo existen excepciones legales muy específicas (como riesgo grave para tu vida o la de terceros), las cuales te explicaré de forma transparente en nuestra primera sesión para que no haya dudas.
Entiendo perfectamente que la vida no es lineal y que a veces surgen situaciones inesperadas. Para que nuestra relación sea fluida y respetuosa, he establecido los siguientes criterios:
Aviso con antelación: Si necesitas cambiar o cancelar tu cita, te pido que lo hagas con un mínimo de 24 horas de antelación. Esto me permite reorganizar mi agenda y ofrecerle ese espacio a otra persona que pueda estar necesitándolo.
Cancelaciones de última hora: Si la cancelación se realiza con menos de 24 horas de antelación o no te presentas a la sesión, se deberá abonar el importe completo. Ten en cuenta que cada encuentro conlleva un trabajo previo de preparación y un tiempo que reservo exclusivamente para ti.
Excepciones por causa de fuerza mayor: Por supuesto, la humanidad está por encima de cualquier norma. En caso de una urgencia médica repentina o un imprevisto grave e inevitable, no se aplicará ningún cargo. Entiendo que hay situaciones que escapan a nuestro control y, en esos momentos, lo más importante es tu bienestar y el de los tuyos.
Mi objetivo es encontrar un equilibrio entre el compromiso con el proceso terapéutico y la comprensión ante las dificultades reales que puedan surgirnos.
Si coincidimos fuera de la consulta, quiero que sepas que podemos saludarnos con total naturalidad. No es necesario que hagamos ver que no nos conocemos ni que evites el encuentro.
Sin embargo, para proteger nuestro trabajo juntos, hay un par de cosas que debemos tener en cuenta:
Tu privacidad es lo primero: Si en ese momento no te sientes con ganas de saludarme o prefieres pasar de largo para mantener tu privacidad ante las personas que te acompañan, está perfectamente bien. No me sentiré ofendida; entenderé que estás protegiendo tu espacio.
Un saludo breve y amable: Podemos intercambiar unas palabras, pero no profundizaremos en temas de terapia en público. Lo que hablamos en el despacho, se queda en el despacho, para garantizar que ese siga siendo tu lugar seguro.
En resumen: si me ves, ¡salúdame si te apetece! Me alegrará verte, siempre respetando ese marco de seguridad que garantiza el éxito de tu proceso.
Actualmente, mi práctica clínica está especializada exclusivamente en el trabajo con adultos. Si necesitas ayuda para un menor o un adolescente, puedo intentar orientarte y recomendarte a colegas de confianza especializados en psicología infantil y juvenil.
