El duelo no siempre llega como un terremoto. A veces comienza como un silencio extraño. Como una ausencia que todavía no entendemos. Un mensaje que no llega. Una rutina que ya no tiene sentido. Un nombre que sigue en la agenda, pero ya no responde.
Y de pronto, la vida cambia para siempre.

El 26 de diciembre de 2004, un terremoto submarino de magnitud 9.1 sacudió el océano Índico. No fue el temblor lo que arrasó con todo, sino lo que vino después: un tsunami devastador que, sin previo aviso, arrasó ciudades enteras, y que en su retirada dejó el silencio, el vacío, la pregunta sin respuesta.
El duelo es así. No solo es la pérdida en sí, sino el desconcierto que viene después. Lo que antes tenía sentido ya no lo tiene. La vida se desordena.
Pero hay algo importante: el duelo no es el final. Es un proceso.
No se trata de olvidar, sino de aprender a vivir con lo que ya no está. De reconstruir desde las ruinas, paso a paso, aunque al principio no sepas cómo.
Y aunque ahora duela, aunque todo parezca roto, sí se puede. No volverás a ser la misma persona, pero puedes volver a sentirte viva/o. Y en ese camino, no estás sola/o.
¿Te Suena Esto de Algo?
Perder a alguien que amas es una de las experiencias más difíciles de afrontar. Al principio, todo parece irreal, como si en cualquier momento esa persona fuera a aparecer por la puerta. Pero con el tiempo, la ausencia se hace más grande y el vacío pesa más. El mundo sigue girando, pero para ti parece haberse detenido.
A veces, intentas seguir adelante, pero el dolor sigue ahí, de fondo. Otras veces, sientes que la tristeza es tan grande que nunca volverás a ser el mismo.
Es un problema muy doloroso que se vive con:
- Tienes días en los que sientes que nada tiene sentido sin esa persona.
- Te cuesta aceptar que se ha ido, como si en cualquier momento pudiera volver.
- Los recuerdos duelen tanto que prefieres evitarlos, pero cuando aparecen, la tristeza te desborda.
- Sientes una mezcla de emociones: tristeza, rabia, culpa o incluso alivio, y eso te confunde.
- Tu energía ha cambiado, te cuesta concentrarte, trabajar o hacer las cosas que antes disfrutabas.
- A veces, te aíslas porque sientes que nadie entiende lo que estás pasando.
- Tienes miedo de que con el tiempo olvides su voz, su risa, su forma de ser.

¿Quién Soy?
Me llamo Xavi y mi camino hasta aquí ha sido desafiante, pero profundamente gratificante. Cuando aún estaba en la escuela, viví experiencias que me marcaron a fuego, despertando en mí un interés profundo por la mente humana porque yo también he estado ahí, dónde estás tú.
Yo también me sentí perdido en su momento, y acudí a la terapia para encontrar paz y calma. Me brindó ese espacio de exploración e introspección y me permitió sanar. Desde ahí, pude abrazarme y mejorar la relación conmigo y con los demás.
Me considero una persona observadora, curiosa y empática. Siempre me ha interesado el comportamiento y el poder de nuestra mente para cambiar como percibimos nuestro mundo. Por eso supe que quería dedicarme a ayudar a las personas.
Como terapeuta considero que lo más importante es que las personas se sientan escuchadas y comprendidas. Trato de crear un espacio seguro basado en la confianza y calidez en el que cada uno pueda ser él mismo para descubrir su camino.
Mi trabajo es darte un poco de luz para que puedas encontrarlo tú mismo.

¿Qué Opinan mis Pacientes?
¿Y Cómo Vamos a Trabajar?
Observa atentamente la siguiente imagen...
¿Y si te digo que hay algo muy específico que tu mente filtró… sin que te dieras cuenta?

A lo largo de tu vida, tu mente ha creado conexiones que dan forma a cómo piensas, sientes y actúas. Algunas te ayudan, otras, sin que te des cuenta, te alejan de lo que realmente necesitas.
Una parte importante de mi trabajo es ayudarte a descubrir esos patrones invisibles que sostienen la ansiedad por dentro.
Porque reducir la ansiedad es posible. Pero para que el cambio sea profundo y duradero, a veces necesitamos mirar más allá de los síntomas y atender lo que hay debajo, a la raíz.

A lo largo de tu vida, tu mente ha creado conexiones que dan forma a cómo piensas, sientes y actúas. Algunas te ayudan, otras, sin que te des cuenta, te alejan de lo que realmente necesitas.
Una parte importante de mi trabajo es ayudarte a descubrir esos patrones invisibles que sostienen la ansiedad por dentro.
Porque reducir la ansiedad es posible. Pero para que el cambio sea profundo y duradero, a veces necesitamos mirar más allá de los síntomas y atender lo que hay debajo, a la raíz.
¿Y Cómo Haremos Eso?
A veces entiendes todo… pero sigues sintiéndote igual.
Hoy sabemos, desde la neurociencia, que el cuerpo guarda muchas de las respuestas que el pensamiento no puede resolver por sí solo. Por eso, cuando intentas entender la ansiedad solo desde la razón, puedes acabar dando vueltas a lo mismo, sin encontrar una salida.
En nuestro trabajo no solo exploramos tus pensamientos. También prestamos atención a lo que ocurre en tu cuerpo, tus emociones y esas partes más profundas que a veces no tienen palabras, pero sí una forma muy clara de manifestarse.
Porque cambiar es posible. Pero para que el cambio sea real y duradero, necesitamos incluir todas tus partes: mente, cuerpo y emoción.
Voy a:
No voy a:

Trabajar contigo para crear una dinámica personalizada que encaje contigo

Diagnosticarte o hacer un enfoque basado etiquetas o enfermedades

Cuidar el ritmo en el que te sientas seguro para abrirte

Presionarte para que me cuentes cosas que no sientas que sea el momento de contarme

Acompañarte a darte cuenta de lo que te sucede y a transitar los cambios

Juzgarte por cómo te sientes, por lo que piensas, lo que haces o has vivido

Ser honesto y claro contigo en cada paso del camino

Decirte cómo tienes que vivir tu vida
Voy a:
Trabajar contigo para crear una dinámica personalizada que encaje contigo
Cuidar el ritmo en el que te sientas seguro para abrirte
Acompañarte en la toma de consciencia de lo que te sucede y a transitar los cambios
Ser honesto y claro contigo en cada paso del camino
No voy a:
Diagnosticarte o hacer un enfoque basado etiquetas o enfermedades
Presionarte para que me cuentes cosas que no sientas que sea el momento de contarme
Juzgarte por cómo te sientes, por lo que piensas, lo que haces o has vivido
Decirte cómo tienes que vivir tu vida
¿Qué Esperar de la Terapia?

Comprende y gestiona mejor tus emociones
En momentos de incertidumbre, estrés o tristeza, manejar tus emociones puede ser un desafío. La terapia te ofrece un espacio seguro y guiado para explorar la raíz de lo que sientes y aprender a gestionarlo, permitiéndote vivir de forma más consciente y plena.
Adquiere herramientas para afrontar los desafíos diarios
Las técnicas y estrategias prácticas que aprenderás están diseñadas para que las uses directamente en tu día a día. Te permitirán afrontar los desafíos cotidianos con mayor serenidad y eficacia.


Descubre patrones de comportamiento que afectan a tu bienestar
A menudo, sin ser conscientes de ello, repetimos patrones en nuestras relaciones o en nuestras decisiones. En consulta, trabajamos para identificar y cambiar aquellos comportamientos que te limitan.
Mejora la relación contigo y con los demás
La terapia ayuda a desarrollar una autoestima sólida, aceptarse plenamente y construir relaciones más sanas y auténticas, reduciendo los vínculos emocionales nocivos, como puede ser la dependencia emocional o las relaciones tóxicas.


Cultiva tu autocuidado y tu crecimiento personal
Dedicar tiempo a la salud emocional y mental es una inversión en bienestar. La consulta psicológica no solo trata de resolver problemas, sino también de fomentar el autoconocimiento, el equilibrio emocional y una vida más satisfactoria.
¿Hablamos? Sesión de Valoración Gratuita
Un primer paso importante: agenda una llamada gratuita de 10/15 minutos.
Podrás contarme tu situación, resolver tus dudas y te diré con total honestidad si puedo ofrecerte el apoyo que necesitas.
¿Dónde Estoy?


DIRECCIÓN:
Ronda de St. Pere, 11, 1º- 1ª
08010 Barcelona
¿Cómo reservar cita?
Haz clic en el icono de WhatsApp que ves justo encima o en el de la esquina inferior derecha
Escríbeme un correo a [email protected] o envíamelo desde el formulario de abajo.
- Si no contesto inmediatamente no te preocupes, me pondré en contacto lo antes posible.
¿Cúal es el precio?
Preguntas Frecuentes
No hay una duración fija, porque cada persona es distinta y viene con historias, ritmos y necesidades diferentes.
La duración depende de muchos factores: el tipo de problema que se quiera trabajar, cómo está afectando en el día a día, los objetivos que nos planteemos, e incluso aspectos como la personalidad o las circunstancias actuales.
Lo que sí te puedo decir es que, en la mayoría de casos, en unas 10 sesiones (a veces más, a veces menos), ya suele notarse un cambio relevante. A veces, con solo unas pocas sesiones, ya se puede empezar a sentir alivio, más claridad o una nueva forma de mirar las cosas. En otros casos, el cambio puede llevar más tiempo, especialmente si estamos trabajando heridas profundas o patrones muy arraigados.
Lo importante no es ir rápido, sino ir a tu ritmo.
El proceso terapéutico no siempre es lineal: hay avances, retrocesos y momentos de duda. Pero con compromiso y apertura, los resultados llegan para quedarse.
No se espera que llegues sabiendo cómo “hacer terapia”, ni que tengas todo claro. Solo que vengas con una actitud abierta, dispuesto a explorar lo que te pasa, incluso si a veces no sabes ponerlo en palabras.
Lo más importante es tu compromiso con el proceso. Habrá momentos incómodos, dudas o días en los que no te apetezca explorar ciertas facetas de tú experiencia. Y eso también forma parte del camino.
Se espera que vengas con honestidad, no hacia mí, sino hacia ti mismo. Que te permitas sentir, cuestionarte, y que poco a poco vayas tomando un papel activo en tu propio cambio.
La terapia no es algo que “te pasa”. Es algo que tú construyes, con mi acompañamiento.
No. Ese es uno de los grandes mitos sobre la terapia.
No necesitas estar al límite para pedir ayuda. De hecho, muchas personas vienen porque quieren conocerse mejor, gestionar mejor sus emociones, mejorar sus relaciones o tomar decisiones importantes en sus vidas.
Ir a terapia no es una señal de debilidad ni de “estar mal”. Es una forma de cuidarte, de escucharte y de crecer.
Igual que vas al médico cuando algo te duele, también puedes venir cuando algo emocionalmente no encaja, aunque no sepas muy bien qué es.
La terapia es tanto para sanar como para evolucionar.
No pasa nada. Es completamente normal.
Muchas personas llegan a la primera sesión con esa sensación de no saber por dónde empezar. Y está bien. No necesitas tenerlo todo claro ni saber exactamente qué decir.
Parte de mi trabajo es ayudarte a encontrar las palabras, hacerte preguntas que te orienten y crear un espacio en el que te sientas cómodo para ir abriéndote a tu ritmo.
A veces, simplemente empezar por decir “no sé por dónde empezar” ya es un comienzo. Lo importante es estar dispuesto a escucharte.
Cada sesión suele durar alrededor de una hora. A veces puede extenderse un poco más, dependiendo de lo que estemos trabajando ese día.
En cuanto a la frecuencia, lo más habitual al inicio es venir una vez por semana. Eso ayuda a crear un ritmo constante y un espacio seguro donde el proceso pueda desarrollarse con continuidad.
Con el tiempo, y según cómo te vayas sintiendo, podemos ir ajustando la frecuencia: cada dos semanas, una vez al mes… o lo que mejor se adapte a tu momento y necesidades.
Esta es mi propuesta de trabajo, pero siempre estoy abierto a adaptarla. A veces, por el contexto o por lo que esté ocurriendo en tu vida, puede tener más sentido una frecuencia diferente. Lo importante es que el proceso tenga sentido para ti.
Muy fácil. Puedes escribirme a través del formulario de contacto de esta web, por email o por WhatsApp (650901882). Te responderé lo antes posible para coordinar día y hora.
Si es tu primera vez, no te preocupes: te explicaré todo lo necesario y resolveré cualquier duda que tengas antes de empezar.
Estás dando un paso importante, y estoy aquí para acompañarte.
Es totalmente normal. Empezar terapia puede generar incomodidad, nervios o incluso dudas sobre si es el lugar adecuado. Estás abriéndote, hablando de cosas personales… y eso lleva tiempo.
Mi intención es que te sientas seguro y respetado desde el primer momento, pero también sé que la confianza no se fuerza: se construye poco a poco.
Puedes compartir cómo te vas sintiendo en cada momento, incluso si algo no te cuadra. Todo eso forma parte del proceso, y hablarlo también es importante.
No hay una fórmula exacta, pero suele sentirse.
Muchas veces, lo notas porque los motivos que te trajeron ya no pesan tanto, te sientes más en calma, con más claridad o herramientas, y sobre todo, más capaz de sostenerte a ti mismo/a en los momentos difíciles.
En general, vamos hablando de ello juntos. La decisión no es abrupta ni se impone: es algo que se va construyendo y sintiendo en el proceso.
Y si más adelante necesitas volver, el espacio siempre estará abierto para ti. Terminar la terapia no es cerrar una puerta, sino haber recorrido un tramo importante de tu camino.
Cómo profesional, no trabajo en base a diagnósticos. Eso no significa que no sean útiles, por supuesto que lo son, y hay casos en dónde son necesarios. Simplemente, en mí caso, trabajo sin necesidad de diagnósticar.
Si buscas un diagnóstico, puedo ofrecerte una derivación.
